SOMOS LA CAUSA

¿Qué es?

Biodesprogramación es el nombre que se da a uno de los nuevos enfoques terapéuticos, desarrollados a partir de los descubrimientos del médico alemán Ryke Geerd Hamer sobre el origen y el sentido de las enfermedades y la experiencia de numerosos investigadores y practicantes, como por ejemplo: Claude Sabah, Marc Fréchet, George Groddeck, Anne Schutzenberger, Salomon Sellam.

Estos y otros autores han demostrado que las “enfermedades” no existen como tales, sino que se trata de programas biológicos de supervivencia, que activa el cerebro para adaptar al organismo al estrés que padece, fruto de los conflictos que afectan a todo ser vivo.

Cambiando el paradigma: La causa real de la enfermedad

La enfermedad se puede definir como el síntoma de que nuestro cuerpo está en desequilibro, y ésta es su respuesta de adaptación al entorno que le genera estrés. Por tanto, la enfermedad es reversible siempre que saquemos al organismo del estrés que vive.

El responsable de cómo se adapta el cuerpo al estrés es el cerebro, a través de sus programas biológicos desarrollados a lo largo del proceso evolutivo de la especie. El cerebro controla y coordina las funciones de todo el organismo.

Las diferentes zonas cerebrales se encargarán de supervisar el metabolismo de los órganos y tejidos con los que están conectadas, por desarrollarse desde la misma capa de células en la etapa embrional. Al producirse una situación estresante, la zona del cerebro responsable del procesamiento induce una cambio en el comportamiento del órgano que controla, para adaptarlo a los nuevos requerimientos del problema, saliendo del funcionamiento equilibrado. Si este cambio se mantiene en el tiempo se denomina síntoma de la enfermedad.

La intensidad del estrés vivido, que se percibirá como respuesta emocional, define la profundidad del cambio orgánico y, por tanto, la gravedad de la enfermedad que se desarrollará si el desequilibrio se mantiene en el tiempo.

De aquí, es posible concluir que en todas las enfermedades hay un factor psíquico, determinado principalmente por los procesos subconscientes del cerebro, los que determinan la percepción de la amenaza, y los que generan más del 90% de nuestro comportamiento.

El cerebro humano, el que menos instintos tiene de todos los animales y el más plástico, aprende sus comportamientos ante eventos externos a través del mecanismo básico de estímulo-respuesta, compartido con el resto de animales y, además, gracias al neocórtex, es capaz de elaborar otras asociaciones más complejas y simbólicas, que posibilitan que se dispare una situación estresante ante estímulos irreales. Esta capacidad es la que provoca la mayoría de la enfermedades en la “sociedad civilizada”.